PROLOGO

A veces las palabras se nos ofrecen como escape, como refugio o simplemente, disfraces de silencios.

En nuestro caso, se transformaron en guarida, lugar de duelo y expresión del grito que nos quemaba el alma


Con el tiempo, tomaron forma y vuelo, los versos desgarrados mutaron para alcanzar una meta: sentir a Michael vivo

A medida que escribíamos, aprendimos a mirarlo y a mirarnos, fuimos espejo las unas de las otras; redescubrimos la pasión innegable, el deseo despojado de inhibiciones y el amor como fuente de todo lo posible.

Entretejidos en un diálogo íntimo, cada poema se fortaleció, como si el sagrado beso de nuesto ángel guiara la pluma.

Uno a uno (una a una), la red de abrazos ya estaba extendida y caminamos con la convicción plena de las que ya no tienen miedo, haciéndonos escudo de su nombre, guardianas de su historia, guerreras de su causa.

Así, las ilusiones redefinieron las horas, vestimos la fe con guante de plata y en el paso de luna, dibujamos sus iniciales para que la noche las esparza agradecida.

El tiempo no se detuvo; tampoco, la tristeza. Sin embargo, nuestros ojos no se muestran vencidos, se alimentan en la belleza de los suyos, en la certeza de que la felicidad se hace de milagros cotidianos. Y a pesar de saber nuestras limitaciones, nada detiene la marcha porque hemos descubierto la fórmula del neverland.

Aquí la revelamos, a corazón abierto, sintiendo que en cada palabra, en cada verso, su deseo primigenio ha sido alcanzado: amar el mundo.

Nos verás a nosotras, sí, pero más lo verás a él, Peter Pan escurridizo, girando en moléculas de vida, en la risa victoriosa de los niños, la calma del anciano, el dolor del que sufre, el fuego del que canta.

Somos mediadoras de su magia, aquí te la entregamos, en esta danza del sueño, ese sueño que quiso brillar y que no sólo fue luz, sino que fue magnificencia, fue universo, fue eternidad.

The team.

domingo, 13 de junio de 2010

Desperté gritando a tu ausencia,
mi eterno corazón lleno de pena,

tan solo me quedaba tu esencia,
más pura que la azucena.

Tu música acaricia la luna llena,
melodía sagrada, esa es mi cura
Tu voz mantiene mi agonía serena,
y sonríes desde el cielo con dulzura.

Canta mi alma en la noche oscura,
me sonríes desde el cielo con ternura.

Oh! Muero de dolor y sed de amor,
Pues hay un ángel dándome calor.




No diré que te quiero
como se aman las cosas
verdaderas de esta tierra,

Te diré que te amo;
como amo el diluvio
que consume el silencio
de mis noches de estío,
la amapola evocadora
o la mar enardecida
sobre la arena caliente
de las playas de mi isla.

Tampoco diré que te amo
como quiero a los hombres
que ocuparon mi memoria
con impresiones sensibles
y metáforas accesibles
donde edifiqué sus nombres.


Te diré que te amo

como se ama
la ensoñación tras el sueño,
la virtud tras el delirio.
Eres un poco el hado
que siempre está y nunca llega;
también el secreto
que sobrevive inmaculado
tras la ventana del alma
como un tesoro escondido.

No, no diré que te quiero
como se aman las cosas
verdaderas de esta tierra.
Diré mejor que te quiero
como se ama el vacío,
la verdad y la palabra
o como se ansía aquello
que jamas se alcanza.
 
BLOOD

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